| Robert Capa: caida de un mito |
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| Jueves, 27 de Agosto de 2009 11:03 |
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Un miércoles cualquiera de agosto, leo aburrido el Correo. Página tras página van pasando noticias aburridas hasta que aparece en la sección de Opinión el artículo de J.M. Susperregui: "Homenaje a la fotografía: La verdad sobre Robert Capa". Desde siempre he tenido pasión por una imagen de la Guerra Civil Española, Muerte de un miliciano, obra de Robert Capa. Esa imagen ronda mi cabeza siempre que evoco las sensaciones que deja tras de sí una guerra. Esta fotografía presenta tanta información con tan pocos elementos que resulta para mi imposible reducirlas a un sólo artículo. El miliciano cae, sobre una loma vacía de imágenes de guerra. Cuando toque su sombra en el suelo estará muerto. La contienda ha terminado para él. Las luces se apagan. Es silencio. Es frío. Oscuridad. La muerte. Pero tras la cámara que retrata el instante, hay un fotógrafo que está allí a riesgo de su vida con el firme propósito de informar sobre una causa que comparte. La empatía me lleva a sentir mi corazón latiendo tan fuerte que soy incapaz de escuchar otra cosa, sólo quedan el sentido que hace que pueda accionar la cámara y el asombro por lo que estoy presenciando. Calor, mucho calor. Miedo. Bueno pues ahora resulta que todo esto puede ser más falso que Judas. Nuestra guerra es la primera guerra fotográfica. Desde luego que existen fotos de guerra en contiendas precedentes, pero hay que recordar que no son fotografías de prensa, dedicadas a informar y no sencillamente a retratar. Por primera vez el lector puede acceder a información visual desde la contienda. Por primera vez se acerca a los hechos a través de su propia vista. Presenciamos lo que un arriesgado profesional ha capturado para nosotros. Una porción de realidad. Ya no se trata de un escenario preparado para servir de propaganda a uno de los bandos en conflicto.La versión oficial del International Center of Photography y de la agencia Magnum era que la fotografía de Robert Capa fué capturada el 5 de septiembre de 1936 sobre Cerro Muriano (Córdoba), el miliciano abatido se llamaba Federico Borrell García. Robert Capa utilizó una Leica para capturar un instante real. Las investigaciones realizadas por el autor del artículo detallan los motivos por los que la imagen debió ser un montaje. La imagen se captura a 40 kilómetros de Cerro Muriano, en la localidad de Espejo. Puesto que en esa fecha oficial no hubo ningún enfrentamiento allí, el día también es falso. El miliciano abatido no es Federico Borrell García, probablemente fué otro conpañero de Alcoy destinado en Espejo. El International Center of Photography admite ahora que la localización no era Cerro Muriano, sino Espejo. Admite también que el miliciano no era quien ellos decían. Según Susperregui la fotografía no se tomó con una Leika sino con una Rolleiflex, y añade que no se trata de una instantánea espontánea sino de una instantánea escenificada. En Magnum guardan un silencio bastante apestoso. ¡A tomar por el culo! Todas las emociones que me provoca "Muerte de un miliciano" son ahora unas poses del modelo, unas instrucciones del fotógrafo. Y nada más. La verdad es siempre mejor, y sobre esa base apoyo el conocimiento de la realidad. Me habeis jodido un hecho histórico para cambiarmelo por un mito. |



