| Robert Capa |
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| Lunes, 06 de Julio de 2009 16:42 |
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Andrei Friedmann nace en Budapest en 1913. Hijo de una modista y un aspirante a aristócrata judíos con un buen nivel económico. Hasta la Gran Depresión de 1929 tras la que sus padres tuvieron que instalar su taller en casa. Éste hecho obligaba a Ernest a salir con frecuencia de casa. Seguramente, mientras vagaba por las calles llenas de situaciones extremas por la crisis aprendió a identificar las escenas que más tarde transformaría en imágenes. En una de sus excursiones conoce a Eva Besnyo, que provoca su interés por la fotografía. A los 17 años conoce a Lajos Kassak, que le inculca sus ideas socialistas. Lajos dio a conocer la fotografía como un objeto social mostrando las injusticias del sistema capitalista y presentando trabajos en sus seminarios. Esta experiencia marcará a Capa durante toda su vida. En torno al Doctor Erich Salomon en el año 1930, se forma un grupo de jóvenes fotógrafos independientes que al igual que él también firman sus obras y redactan los textos que las acompañan. La mayoría de ellos poseen estudios y proceden de la burguesía; se inician en este oficio a causa del alto desempleo que aquejaba a la Alemania de la posguerra. Algunos de estos reporteros -luego casi todos alcanzarían la fama-, formaban parte de la Agencia Dephot (Deutscher Photodienst), que trabajaba con revistas y con Stefan Lorant, el inventor del reportaje fotográfico, es decir la forma de contar una historia mediante una sucesión de imágenes. Poco después, y debido a la imposición de gobierno por la Alemania Nazi a Hungría se exilia a Francia tras un breve periodo en Alemania donde estudió periodismo y trabajó para la agencia Dephot. En París conoce a David Seymour que le consigue su primer trabajo como reportero gráfico para la revista Regards cubriendo las noticias del Frente Popular.
Cuando estalla la Guerra Civil Española se traslada junto con Gerta a cubrir los acontecimientos. Termina simpatizando con la causa de La República y desde ese lado comienza a captar algunas de sus fotografías más famosas, siendo la más conocida "Muerte de un miliciano" en Cerro Muriano (Córdoba - 1936). Aunque hay quien asegura que aquella foto estaba preparada, lo cierto es que aquel día y en aquel sitio murió el miliciano de la foto, Francisco Borrell. Durante la retirada del ejército de Brunete (Madrid - 1937), Gerta cae del estribo del vehículo en el que viajaba y es atropellada por uno de los tanques republicanos. Se dice que Ernest se entera de su muerte a través de los periódicos. Trabaja durante la Segunda Guerra Mundial para la revista Life, y capta con su cámara episodios bélicos como los bombardeos japoneses sobre China, las campañas del norte de África y el desembarco de Normandía. Bebedor, mujeriego, siempre con un cigarrillo en la mano, Capa se encumbró como el mejor fotoperiodista del momento. Aquellas fotos del día D, ligeramente desenfocadas por un error en el revelado, le dieron un gran disgusto y, a la vez, el título de su autobiografía: Robert Capa: ligeramente desenfocado. Después de la guerra, en 1947, Capa fundó con Henri Cartier-Bresson, entre otros, la agencia Magnum, la que convirtió a los fotógrafos en dueños de su trabajo, con mayor independencia y marcándose sus objetivos. Aún hoy siguen siendo los principios que rigen el trabajo de Magnum. Un año después se desplazó a Oriente Medio para fotografiar los combates en Palestina. Deja tras de sí una forma de hacer periodismo. Pero sobre todo, de acercarse a la realidad tanto como sea necesario para dar a conocer lo que sucede. Sus fotografías siempre me resultan sinceras, pero sobre todo me acercan a la situación, al momento exacto en el que sonó el clic de una cámara y detrás estaba el ojo de Robert Capa. Fuentes:
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Su historia y su legado recogen el testimonio gráfico más directo y sincero de los verdaderos participantes en las guerras de la primera mitad del siglo XX. Marcaron el camino de los corresponsales gráficos durante décadas. Aún hoy lo sigue haciendo.
En 1936, junto con su compañera 